Antes, pues, que se realice la consagración, el pan es pan; pero cuando sobre él descienden las palabras de Jesucristo, que dice: "Esto es mi cuerpo", el pan se convierte en el Cuerpo de Cristo. San Agustín

lunes, 28 de marzo de 2011

ENSAYO: ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE

GENERALIDADES ACERCA DE LA LITURGIA.

El estudio de la sagrada liturgia, debe ser de gran importancia para la formación de los sacerdotes, quienes se encargan de administrar los bienes de Dios en su pueblo, por medio de acciones y momentos, que deben estar observados dentro de unos aspectos netamente litúrgicos, para entenderse como verdadera comunicación del hombre con su Dios.
Para encontrar el verdadero sentido de la liturgia, en la historia de la Iglesia, es preciso entrar a definir dicha palabra, significado que nos muestra claramente el cardenal Sodano: “Se llama liturgia al culto público de la Iglesia, efectuado como Iglesia, en nombre de la Iglesia y en comunión con la Iglesia. Este incluye ritos y ceremonias con que expresamos el culto a Dios. La liturgia principal es la Santa Misa”. “A través de los signos sacramentales bebemos de las fuentes de la salvación para ser plasmados y transformados hasta conformar nuestra vida con la de Cristo”. Esto es precisamente lo que consideramos como liturgia, y es a través de la historia que se ha llegado a la actualización de este concepto.
Durante muchas épocas, el concepto de liturgia a avanzado y cambiando desde la misma historia de la salvación, en donde se identifica la liturgia con el culto, a demás de que es a través del culto en donde se da adoración a  Dios, es ese culto, el que permite un desarrollo litúrgico posterior, con la  aparición del templo, lugar de oración, en el cual se debían llevar alguno ritos, que debían partir de un sentido litúrgico, mas allá de esas primeras manifestaciones de culto, podemos observar a través de los tiempos y épocas especificas, como ha evolucionado dicho concepto de liturgia, pasando de una concepción de que la liturgia y el culto era propio de unos sacerdotes, a pasar al concepto renacentista de que la liturgia y el culto, es la manifestación de fe de un pueblo para con su Dios. Además dentro de esta historia del concepto se dieron muchas reformas dentro del culto mismo, en donde la liturgia llega a comprenderse como la manifestación de fe a través de actos litúrgicos específicos, organizados, que nos permiten tener una mejor comunicación con Dios desde la misma comunión con mi iglesia, mi liturgia y mis hermanos.
Definitivamente en los últimos siglos, se ha llegado a una concepción clara acerca del concepto de liturgia, que se nos manifiesta como celebración que se centra tanto en el acontecimiento salvífico, como en la dimensión formal de la ritualidad cristiana, sin olvidar su finalidad a favor de los hombres, reconociendo así a la liturgia como misterio, como acción y como vida de plenitud de los fieles a través del culto con su Dios.
Esta finalidad del concepto, nos muestra cual es el sentido del culto cristiano, que es la manifestación clara y concreta de fe y entrega, sin dejar a un lado la importancia y el contenido litúrgico que estas expresiones litúrgicas contiene, que no son simples cultos de adoración, sino que en si tienen un profundo sentido teológico, que nos permite descubrir la importancia de la liturgia en la obra salvífica del hombre.
La sacramentalidad de la liturgia en la Iglesia, se comprende también desde el punto de vista que Jesús es Sacramento del Padre, Cristo es el primer sacramento y raíz de todos los sacramentos cristianos. Cristo es sacramento, por el hecho de ser Hijo de Dios encarnado, por sus obras en su acción mesiánica y salvadora, y por los actos que realiza Cristo y manifiesta el poder de Dios y la Presencia del Espíritu Santo. La vivencia de los sacramentos en las acciones litúrgicas nos lleva a un fin, y es a alcanzar una verdadera configuración con Cristo, quien en definitiva se debe convertir en la finalidad y plenitud de nuestra vida cristiana.
Es a través de este estudio del sentido Cristino del culto, que entramos a mirar un principio teológico fundamental, en esta teoría acerca de la liturgia, se nos indica que la misma liturgia es una autentica obra del Padre, el hijo y el espíritu santo, reconociendo así que la liturgia es siempre don divino de la Iglesia, y obra de esta inefable trinidad en la existencia misma de los hombres, frente al culto religioso, expresión del deseo del hombre de acercarse a Dios, la liturgia cristiana ase parte de la automanifestación del Padre y de su amor infinito hacia los hombres, por Jesucristo en el espíritu santo. La dimensión trinitaria de la liturgia constituye el principio teológico fundamental de su naturaleza, y la primera ley de toda celebración.
Es gracias a esta manifestación del padre en el hijo por el Espíritu Santo, que la liturgia se convierte en economía de la salvación, ya que ella misma con todo lo que la precede, la conversión y la fe, y con todo lo que la sigue que tiene un sentido de vida moral, es el modo presente y actual en la corriente histórica de la salvación como realización del designio del padre a favor de los hombres , la economía de la salvación que en un determinado momento  se nos es revelada en la sagrada escritura como economía del misterio, tiene su continuidad en la economía sacramenta. Esto hace que se nos distingan momentos o tiempos sucesivos en la relación histórica del designio salvífico del padre, que se nos manifiesta diariamente y para el cual lo importante y verdaderamente esencial, es que el hombre aprenda a vivir y tener un verdadero sentido de la fe y de su culto litúrgico en la propia vida y existencia, que le permitirá ir alcanzando su propia salvación, como un designio de Dios para los hombres.
Posteriormente, para hacer viva esta manifestación del fe, el culto, desde la acción litúrgica, la misma liturgia contiene un sentido de sacramentalidad, que la podemos ver manifestada en las acciones y celebraciones eucarísticas, las cuales con sus cultos, momentos de piedad, acciones litúrgicas, etc. nos ayudan a tener una mejor vivencia del misterio pascual de Cristo, que se convierte en medio y cumbre de nuestra fe cristiana.
En todas las religiones encontramos ceremonias y solemnidades, que presentan entre sí grandes coincidencias y ponen de manifiesto el anhelo innato del hombre de entrar en afinidad con Dios. Nosotros los cristianos tenemos una iniciativa libre, y gratuita a Dios que él mismo nos manifiesta a través de símbolos litúrgicos propios, que nos sirven para tener una mejor vivencia de su misterio en nuestras vidas.
Finalmente a la luz del concilio Vaticano II tomamos el concepto de liturgia, para tener un verdadero conocimiento de este término a la luz de la doctrina de la Iglesia: “la liturgia es obra de Cristo principalmente y de la Iglesia, y la liturgia tiene como finalidad la santificación de los hombres y el culto al Padre, de modos que el sacerdocio de Cristo se realiza en dos aspectos, ésta liturgia pertenece al pueblo de DIOS, que en virtud de su bautismo es sacerdocio real con el derecho y el deber de participar de las acciones litúrgicas. La liturgia es fuente y  culmen de la vida de la Iglesia. (SC 10).
La noción de la liturgia que nos brinda el Vaticano II, destaca los siguientes aspectos:
a) la liturgia es obra de Cristo total, de Cristo primariamente, y de la Iglesia por asociación.
b) la liturgia tiene como finalidad la santificación de los hombres y el culto al padre.
c) la liturgia pertenece a todo el pueblo de Dios, que en virtud del bautismo es sacerdocio real con el derecho y el deber de participar en las acciones litúrgicas.
d) la liturgia, en cuanto constituida por “gestos y palabras” que significan y realizan eficazmente la salvación, es ella misma un acontecimiento en el que se manifiesta la Iglesia, sacramento del verbo encarnado.
e) la liturgia configura y determina el tiempo de la Iglesia desde el punto de vista escatológico; f) por todo lo anterior, la liturgia es “fuente y cumbre de la vida de la Iglesia”.
En síntesis, la liturgia se puede definir como la función santificadora y cultual de la Iglesia, esposa y cuerpo sacerdotal del Verbo encarnado, para continuar en el tiempo la obra de Cristo por medio de los signos que lo hacen presente hasta su venida.

sábado, 26 de marzo de 2011

CAPÍTULO SEGUNDO

CAPÍTULO II
MÚSICA Y LITURGIA
Durante el texto, el Papa nos da a conocer la importancia que tiene la utilización de cánticos y acordes musicales en la liturgia.  Estos nos permiten interiorizar mejor la liturgia y favorecen un ambiente de oración, recogimiento y encuentro con Dios.
Dentro de la liturgia, el hombre está en comunión con el Señor.  Cuando se llega a una relación tan intima con Dios, no basta con el lenguaje hablado, sino que mediante los gestos, las acciones y los sonidos, se puede tener la constante comunicación con la trascendencia.
Esta es la razón, del por qué el canto se encuentra dispuesto en el culto, pues, se nos muestra a lo largo de la historia de la salvación relatada en la Biblia; en ella observamos, pues, que las primeras manifestaciones de cántico que se presentan en el culto cristiano, parten de las alabanzas que le prodigaba el pueblo de Israel a su Dios, como una acción de gracias por librarlos de la esclavitud, porque creen en el Señor y su grandeza.  El pueblo tiene la necesidad de dar gracias no sólo con sacrificios y ofrendas, sino a través de los salmos y cánticos, en los que se ve plasmada la benevolencia y magnificencia de Dios para con su pueblo.
El significado y la aplicación de estos cánticos, las vemos reflejado y explicadas en diversos libros de la Biblia como el Apocalipsis.  Es el caso de las visiones: los profetas y los sabios, retoman estos cánticos como medios de acción de gracias y de alabanzas a Dios y sus grandezas que se han de manifestar en su pueblo, que podemos identificar como los cánticos al cordero.
Otro de los libros en donde está presente la concepción de cántico, es el libro de los salmos, que son poesías hechas plegarias, que de un modo lirico, son escritos, que manifiestan diversas manifestaciones de fe, acción de gracias, petición, alabanza, etc. La vida entera se refleja en este canto que se despliega como un diálogo con Dios.
Dentro de las manifestaciones de estos cánticos o poemas, surge la necesidad de poner a estos un ritmo musical, que solo parte del poder del Espíritu Santo, que sabiamente ha dispuesto por medio de sus servidores como David, para enseñar a cantar a la Iglesia. Este cántico, se convierte en la música eclesiástica, que surge como un carisma o como don del mismo Espíritu. Es así pues que encontramos también una mutua relación entre amor y canción que se ve reflejado en el Antiguo Testamento en el libro el Cantar de los Cantares como pieza inspirada y que manifiesta en sus versos y poemas los cánticos a Dios. El canto de la Iglesia procede, en último termino, del amor. Es el amor el que, desde lo más profundo de su ser, origina el cántico. Cantar es un gesto propio del amor. Así nos encontramos con el sentido teológico trinitario de la música sacra: el Espíritu Santo es el amor, y Él inspira el canto. Él es el espíritu de Cristo, nos arrastra al amor de Cristo y de esta manera nos conduce al Padre.
Luego que el Papa nos explicara la importancia del canto desde distintos textos bíblicos, nos muestra a grandes rasgos, el camino histórico de la música litúrgica, en la que se puede encontrar un amplio paralelismo con el desarrollo que se dio en la cuestión sobre las imágenes. De esta manera nos da a conocer el influjo de la música sacra en el Este, territorio que se halla bajo el influjo bizantino, en donde se sigue practicando la música vocal. En el Occidente, en el ámbito eslavo, se extiende la música polifónica. En el Oeste, se desarrolla el canto sálmico, alcanzándose en el gregoriano una altura, que ha quedado como norma para la música sacra, o música que la Iglesia usa en la liturgia. Todo lo visto, tiene una razón de ser en el hecho de que la Iglesia asume la realidad del tiempo como símbolo de la pascua de Cristo. Por aquel tiempo, la música se enajena de la liturgia.
A raíz de este proceso histórico, el Papa nos indica cómo la música en la actualidad constituye el inicio de cuestiones más radicales propias de nuestros días. Se menciona la mundialización cultural que se presenta ante la iglesia como  tarea a realizar. Este es lo que nos compete a la Iglesia de hoy, tomar conceptos actuales y tratar de cristianizarlos y culturizarlos. En la actualidad son muchos los géneros musicales como el pop y el rock, que son expresión de las masas, distintas a las  expresiones clásicas de las que se apoya la liturgia cristiana, expresiones de interioridad donde el Espíritu Santo continúa haciendo su acción salvífica.
Finalmente tomamos unas referencias que nos ayudan a comprender que la música del culto cristiano, se halla en relación con el Logos, desde tres puntos de referencia:
1- La música está en relación con las actuaciones de Dios testimoniadas por la Biblia ya actualizadas por la liturgia.
2- Toda oración, pero de manera especial el canto y la música, ante la presencia de Dios que sobrepasa las palabras, son un regalo del Espíritu. El Espíritu es el amor mismo que origina en nosotros nuestro amor y nos lleva a elevar a la potestad de cántico, cosas más grandes y esenciales.
3- La palabra hecha carne en Cristo -el logos- no es solo una fuerza que confiere sentido a la existencia de cada uno, ni siquiera a la totalidad de la historia. Se trata del sentido creador, del cual todo procede y que, a su vez, es reflejo del todo, del cosmos.

martes, 22 de marzo de 2011

CAPITULO III: EL ALTAR Y LA ORIENTACIÓN DE LA ORACIÓN DENTRO DE LA LITURGIA.

EL ALTAR Y LA ORIENTACIÓN DE LA ORACIÓN DENTRO DE LA LITURGIA.
Continuando con la lectura, podemos observar que este capítulo está muy ligado al anterior, en donde se le da la importancia más que al templo como estructura arquitectónica, sino mas como el lugar santo en el que está presente el señor.
El templo se ha convertido en un lugar de expresiones arquitectónico, las cuales no nos pueden llevar al que el templo se convierta en algo meramente cultural como un museo, no el templo desde sus esculturas, pinturas, etc. Nos debe invitar a entronizarnos más en ese misterio redentor de Cristo, todo esto nos debe invitar a entrar en una comunión más personal e intima con Dios que se encuesta no solo en este lugar santo, sino en cada uno de nosotros.
El templo se convierte en un lugar con espacios determinados, espacios que tienen sus características propias como el lugar de la palabra, desde el cual se proclama el evangelio y las enseñanzas de Jesús, el bautisterio, donde cada uno de nosotros nos unimos a la iglesia y somos iniciados en esta fe, el confesionario, como lugar de arrepentimiento y de reconciliación en donde todos por medio del sacerdote nos reconciliamos con nuestro hermano y por ende con nuestro Dios, y los lugares de la piedad popular, que no pueden desplazar nuestra centralidad que es el mismo Jesucristo y sobre todo su sacrificio que dentro de la eucaristía tiene lugar en el altar, convirtiéndose este en uno de los lugares principales del templo.
El papa a lo largo de este capítulo nos invita a que miremos en el templo y más específicamente en el altar, el lugar esencial en donde se realiza el sacrificio de la eucaristía, y en donde Cristo a través del sacerdote se hace vivo y presente, pero el santo padre nos pide que devolvamos a Cristo tal centralidad, ya que lo hemos ido relegando a un lado del altar, no, el Cristo debe presidir ese sacrificio, sin importar que este oculte un poco al celebrante, este es un llamado a que miremos en Cristo el principio y fin de nuestra vida y de nuestro sacrificio, en pocas palabra el santo padre nos ayuda a redescubrir lo esencial y de una u otra forma a que redireccionemos el sentido de nuestra participación dentro de las celebraciones eucarística y dentro de nuestra vida de oración.
Cuando se esta celebrando en comunidad el papa nos da a conocer que es necesario mirar siempre al Este, ya que Cristo es el sol naciente, es mirando así este punto cardinal, que reconocemos en el sol, que es  Cristo  el que ha de venir. Sol naciente  de justicia que nunca tendrá fin.

CAPITULO II: LUGARES SAGRADOS.

LUGARES SAGRADOS. SIGNIFICADO DEL TEMPLO.
Durante todo el contenido del capítulo II el autor, nos quiere mostrar desde un proceso histórico cual es la importancia del templo desde la cultura occidental hasta la cultura oriental, el templo desde antiguo se ha convertido en el lugar de encuentro y de oración en el cual hay un lugar destinado a la adoración de Dios.
La funcionalidad del templo es poder brindar un lugar digno de la presencia y estadía de Dios y de quienes lo veneramos, el templo se convierte en un espacio sagrado al cual nos dirigimos a orar o a compartir o dar tributo a nuestro Señor. El templo antiguo, es equivalente a la Iglesia actual y cristiana, lugar en el que nos congregamos como comunidad, lugar en el que tenemos un encuentro más intimo con nuestro Dios.
El templo se ve íntimamente relacionado con la sinagoga, ya que es un lugar que se utiliza con los mismos fines del templo, es optado por la cultura cristiana como lugar que nos facilita estar en contacto con nuestro Dios, a través de la palabra y el seguimiento de la ley, ya que ir al templo nos es de gran facilidad.
La sinagoga tenía una estructura determinada, dentro de la cual, se encuentran unos espacios propios para la realización de actos específicos dentro del rito a seguir, lugares como el espacio de la palabra y la promulgación de la ley, un espacio sagrado, en el cual se conservaba una especie de arca de la alianza, todos estos espacios primordiales y necesarios que se encontraban dentro de la sinagoga, tenían que estar construidos en dirección al templo, lugar privilegiado y santo donde habitaba Dios.
La sinagoga la podemos comparar con nuestros templos, los cuales tienen desde su estructura unos espacios concretos como el de la palabra, en donde se promulgan los evangelios, el altar, en donde se hace ese sacrificio de la fracción del pan y el vino, convirtiéndose en el cuerpo y sangre de Jesucristo, uno de los lugares centrales de nuestros templos y todos estos espacios procuran mirar al Este, en donde nace el sol, con el cual se representa a Cristo, sol naciente y que siempre está presente en entre nosotros.
Finalmente el templo o la Iglesia  se distinguen de la sinagoga porque no excluye a nadie, todos, hombres como mujeres, tienen un espacio importante dentro de la liturgia y dentro de la participación de fe que se hace en los lugares sagrados. Todos somos imagen de Dios por tanto todos somos iguales a los ojos de Él.

martes, 1 de marzo de 2011

LA CONFIGURACIÓN DE LA LITURGIA CRISTIANA A PARTIR DE LA FE BÍBLICA.- CAPITULO III

LA CONFIGURACIÓN DE LA LITURGIA CRISTIANA A PARTIR DE LA FE BÍBLICA.
En la lectura realizada podemos observar la Transitoriedad del templo, que se trata de pasar del templo material que tenían en el antiguo testamento, al templo personal y espiritual, que se desarrolla en el nuevo testamento.
Iniciamos con el Pueblo del antiguo testamento, quien en cabeza de Moisés, esta preparado para pactar una alianza con ese Dios, es de este encuentro con el señor que se crea la tienda de campaña, lugar en el que Dios se manifiesta a su pueblo, en ese proceso de la nueva alianza que Dios pacto, dándoles a conocer su cercanía hacia ellos, quienes desde su humildad le rinden culto en un lugar especifico y especial de recogimiento, con cierta humildad pero que este a la altura de su Dios creador del cielo y de la tierra, durante todos los relatos del antiguo testamento, este lugar de oración va ha tener gran importancia dentro del pueblo de Egipto, Israel, etc.
Al pasar de los tiempos y como nos lo indican los relatos de los distintos libros de las escrituras, surge la necesidad de un templo, lugar consagrado para el señor, en el cual se ofrecían holocaustos al este Dios de misericordia, no todos podían gozar de la presencia en el templo, ya que era un lugar de puro y de oración, es luego de la manifestación del hijo de Dios Jesucristo, que nos enseña que el templo es un lugar público, para todos aquellos que quisieran darle su ofrenda y homenaje al señor, además  que es un lugar de respeto y en el cual no es permitido tratar como un mercado, es cuando en el texto de Jesús quien entra en el templo y al ver convertida la casa de su padre en un mercado, se dispone y echa a todos aquellos negociantes del templo, además en otro de sus pasajes, en el que se encuentra frente a los letrados a quienes les dice: “yo soy capaz de derrumbar este templo y reconstruirlo en tres días”, a lo cual la gente se sorprendían y se burlaban de él, pero él no se refería al templo físico, sino al espiritual.
Es a este templo al que Jesús le presta más importancia, no necesito ofrendas ni holocaustos, solo es necesario que cada uno haga de su vida y con sus obras un propio templo al espíritu santo, ese es el templo que cada uno de nosotros debemos cultivar y formar, lleno de los mejores deseos para con los hermanos, en el cual verdaderamente pueda habitar Dios en Jesucristo por medio del espíritu santo.
En el templo se rinde Culto a ese Dios que todo lo trasciende, culto en el que no es necesario los sacrificios humanos, sino mas bien los sacrificios de las banalidades del mundo de hoy, renunciar a tantas cosas que solo nos conducen al mal, ese es el sacrificio que nos pide el señor a nosotros, no es necesario el derramamiento de sangre, solo es necesario un cambio sincero y verdadero de nuestras falencias frente al señor, partiendo desde nuestro propio templo que es la vida misma.
Jesús con su ejemplo y sus palabras nos enseña y nos muestra que el está vivo y presente en todos los lugares existentes, y que es necesario que todos y cada uno de nosotros formemos nuestro propio templo con nuestras mejores obras y rectas intenciones, para que verdaderamente habite allí el cordero pascual, que no solo está en los templos materiales sino también en aquellos templos espirituales que acrecientan su fe a la luz de la verdad y estén preparados para vivir a ejemplo de Jesús y su palabra.
ATT: Sergio Esteban Arango Herrera.

LITURGIA, COSMOS, HISTORIA - CAPITULO II

LITURGIA, COSMOS, HISTORIA
Para nosotros puede ser difícil, establecer una relación entre liturgia cosmos e historia, para encontrar esta relación podemos decir como el testo, que el culto tiene una orientación cósmica respecto a las religiones teístas mientras que en el antiguo testamento y el cristianismo poseen un sentido histórico.
Podemos establecer esta relación con el origen de todo, ala la luz de la fe que es Dios nuestro señor que en nuestros tiempos se manifiesta por medio de su hijo Jesucristo, es preciso tener presente que todo en el orden cósmico parte de un principio; para la liturgia o el culto mas este principio es el mismo Dios al cual le rendimos culto.
En este proceso histórico de la fe y del culto partimos desde nuestra religión cristiana en la cual nosotros utilizamos muchos símbolos para la representación de nuestra fe, es a trabes de estos signos, que nosotros damos gracias a Dios y estamos en un constante dar gracias, culto y adoración, para más adelante poder recibir; en un proceso histórico y cósmico, los dioses necesitan de los hombre piara que le rindan tributo, pero los hombres por nuestra parte buscamos y necesitamos de esos  dioses, para que nos regalen su gracia y bendición.
En este hecho cósmico e histórico es preciso dar a conocer que hay días en que el esclavo y el señor son iguales, pero que por consiguiente y por la gracia que nos brinda Dios en sus manifestaciones nos muestra que nosotros tendemos a caer, pero que estamos dispuestos a cambiar en muchos aspectos, y esto solo lo podemos lograr por medio de nuestro cambio, que el mismo nos brinda y que nosotros le retribuimos con el culto y la liturgia de acción de gracias por la cual le manifestamos nuestra gratitud.
Esta gratitud se ve reflejada en el amor mutuo que hay entre Dios y el hombre, reconociendo que al amar a Dios se le está adorando, a ejemplo de los padres de la iglesia, nosotros estamos sujetos a unos cambios o a un caos cósmico, que evadimos cuando establecemos una alianza y unos compromisos que demuestran que a pesar de los cambios actuales, estamos dispuestos a nunca apartarnos de su lado, dándole gracias, pidiéndole su bendición y ofreciéndole verdaderos sacrificios, sacrificio que debemos comprender como san Agustín el verdadero cambio de la humanidad desde el amor, para que así Dios que es amor, se manifieste y este presente todo en todas las cosas.
La finalidad del culto es la divinización, en un mundo de libertad; Teilhard contempla a Cristo como la energía tractora que lo lleva todo a la noosfera y que, por último, lo incluye todo dentro de su “plenitud”. Para Teilhard la eucaristía marca, la dirección del movimiento cósmico, misterio por el cual se manifiesta Cristo a través de los tiempos, por medio de la celebración del compartir, hay un proceso cíclico que se da en el proceso histórico, en el que Cristo es centro y no cambia para con su relación con nosotros los hombres por medio del amor, en el transcurso de la historia, nosotros buscamos medio distinto para manifestar nuestra adición a Dios, actos y cultos que son de distintas índoles como actos de acción de gracias, petición, piedad, etc.
La libertad se convierte en el punto de interacción entre el ser creado y el ser divino, es entorno al cosmos que giran los hechos históricos, en el que Dios es principió vivo a quien a través de los tiempos hemos aprendido a adorar y a rendirle un culto en base al amor que desde siempre y por siempre está presente en nuestro universo.
ATT: Sergio Esteban Arango Herrera.